¿Sales de tu clase de Pilates con la sensación de haber luchado tanto contra tu ropa como contra tus abdominales? No es casualidad. Aquí tienes los 5 errores de vestuario más comunes y cómo corregirlos para transformar tu próxima sesión.
Error n.º 1: La camiseta ancha que se sube
La trampa: llegas con una camiseta grande porque "es cómoda". Desde el primer Roll-up, la tela se desliza hacia tu cara, revela tu sujetador y te obliga a recolocarla cada 30 segundos.
El coste: tu concentración se rompe constantemente. El Pilates es un deporte tanto mental como físico: la más mínima distracción sabotea la precisión del movimiento.
La solución: una camiseta ajustada a la mitad del torso, o una camiseta sin mangas metida dentro de un legging de talle alto. La tela se queda donde la pusiste, te olvidas de ella al instante.
Error n.º 2: El sujetador que comprime el diafragma
La trampa: usas tu sujetador de running para Pilates. Sujeción fuerte = buena idea para correr, pero en Pilates, es lo contrario.
El coste: la respiración lateral (costillas que se abren a los lados al inhalar) se vuelve imposible. No oxigenas correctamente tus esfuerzos, tensas los hombros y la sesión se vuelve el doble de dura.
La solución: un sujetador de sujeción ligera o moderada, ancho bajo el pecho, que permita que el diafragma se expanda libremente. Prueba sencilla: levanta los brazos, respira profundamente. Si sientes una fuerte presión bajo las costillas, es que está demasiado apretado.
Error n.º 3: El legging demasiado fino que se vuelve transparente
La trampa: usas tu legging de yoga ultraligero, perfecto en la esterilla en posición sentada. Excepto que en Pilates, pasas la mitad de la sesión en flexión o en puente, y ahí, sorpresa, la tela se vuelve translúcida.
El coste: incomodidad psicológica, evitas ciertas posiciones, tiras constantemente de la tela.